La oración es nuestra manera de hablar con Dios. Nuestra oportunidad para alabarle, para agradecerle su amor y su grandeza. El instrumento que tenemos en nuestra vida para conversar con nuestro Padre creador, para interceder por otros y por nosotros mismos, para suplicar, para expresar nuestro arrepentimiento. A través de la oración reconocemos nuestra pequeñez y falta de poder ante la vida. Reconocemos que le necesitamos, que no podemos nada sin El. Cuando queremos saber la definición de una palabra la buscamos en el diccionario. Algunas de las definiciones que obtenemos de "oración" son las siguientes: La Enciclopedia Hispánica dice: "Diálogo del hombre con la divinidad que responde a algún tipo de manifestación de ésta. La respuesta humana puede ser de reconocimiento, de acción de gracias, o de impetración ante alguna necesidad."
Otras definiciones las podemos encontrar en Diccionarios Bíblicos: "Es el ofrecimiento de las emociones y deseos del alma hecho a Dios, en el nombre y por la mediación de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, Jn 16:23-27. Es la comunión del corazón con Dios mediante el auxilio del Espíritu Santo, Ro 8:26, 27, y es para el cristiano la verdadera vida del alma. Sin ese espíritu filial nadie puede ser cristiano, Job 21:15; Sal 10:4." "Es cualquier comunión espiritual con Dios, incluyendo la confesión, petición, adoración, alabanza y acción de gracias... Es un recurso natural de los hijos de Dios."
F. J. Huegel define la oración como: "La oración es el privilegio más grande que tiene el ser humano, y su gozo más preciado, puesto que por medio de ella mantiene comunión con su Padre celestial que es la Fuente e la Vida, y es también el medio más poderoso que el ser humano tiene a su alcance para triunfar." Charles Spurgeon decía que "La oración es el delgado nervio que mueve los músculos de la omnipotencia." Podríamos resumir todas estas definiciones diciendo que: Cuando oramos, Dios obra. La primera oración históricamente registrada en la Biblia se encuentra en GN 4:26: "Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová". Antes de eso, el hombre hablaba directamente con Dios. Adán (GN 3:8) y Caín (GN 4:6) así lo hicieron. La única oración dada para uso perpetuo en el Antiguo Testamento es la de Dt 26:5-15: "Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y habitó allí con pocos hombres, y allí creció y llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa; y los egipcios nos maltrataron y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre. Y clamamos a Jehová el Dios de nuestros padres; y Jehová oyó nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión; y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros; y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel. Y ahora, he aquí he traído las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehová" en relación al ofrecimiento de los diezmos y primicias, la cual dice en forma simple los elementos importantes de la oración: reconocimiento de la misericordia de Dios, dedicación de uno mismo, y petición de futuras bendiciones.
Tal vez se podría agregar la bendición de NM 6:24-26: "Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.", como petición la breve oración de Moisés de NM. 10: 35-36: "Cuando el arca se movía, Moisés decía: Levántate, OH Jehová, y sean dispersados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen. Y cuando ella se detenía, decía: Vuelve, OH Jehová, a los millares de millares de Israel " al levantarse y ponerse la nube.
Nuestra primera oración en la vida cristiana es aquella en la cual reconocemos que somos pecadores, y que necesitamos de Cristo como nuestro Señor y Salvador. Esto parte de la verdad que se nos revela en la Biblia: 1. El hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios, con el propósito de tener comunión con Él. (GN 1,2) 2. Debido a la desobediencia por propia voluntad del hombre en el huerto del Edén, el hombre cayó y se convirtió en pecador (GN 3). Toda la creación se corrompió y se encadenó por el pecado de Adán y Eva (GN 3:17, Ro 8:19-22). 3. Dios proveyó un medio para restablecer esa comunicación rota a través de nuestro Señor Jesucristo y la salvación que obtuvo para nosotros en Su sacrificio en la cruz (GN 3:15, Jn 3:16). Al tomar esta decisión clave en nuestras vidas, cada uno de nosotros se convirtió en una nueva persona, con un nuevo destino, y esto necesariamente conlleva un nuevo estilo de vida, en el cual la oración se convierte en algo imprescindible.
GRUPO DE APOYO PARA MUJERES: MARTES A LAS 7:00 PM - 9:00 PM
Nuestro Instituto esta realizando un Grupo de Apoyo para Mujeres. Nos reunimos todos los Martes a las 7:00 de la noche. En este grupo discutimos la Palabra de Dios y trabajamos con nuestros sentimientos, emociones, debilidades y dificultades que se levantan en nuestra vida como obstaculo impidiendo nuestro crecimiento espiritual y situandose como piedra en nuestro andar como mujeres, madres, esposas, hermanas, hijas y amigas.
Las primeras seis semanas estudiamos el Rol de la Mujer Idonea. Esta semana comenzamos a resolver nuestras dificultades y conceptos propios; lidiamos con nuestra auto-estima, confianza, amor propio y estamos en camino a comprender quienes somos en Cristo, asi como vernos como Jesus nos ve. Este estudio nos lleva a nadar conforme a los regalos y dones que Dios nos dio.
¿Dónde nace la baja autoestima? ¿Cómo darnos cuenta de que tenemos baja autoestima? ¿Cómo superar la baja autoestima?
Los pensamientos de baja estima enferman nuestras emociones, ya que todos tenemos una manera de vernos y esa imagen la reflejamos en todas nuestras relaciones interpersonales.
La autoestima tiene su origen en la forma como nos vieron y palabras que nos dijeron personas que han tenido roles de autoridad en nuestras vidas. De ese modo, se va formando nuestra percepción acerca de nosotros mismos.
Los factores que pueden afectar la autoestima son los rótulos, las maldiciones y la auto imagen negativa. Los rótulos son palabras, sobrenombres, con los cuales destacaron algo negativo de nosotros. Las maldiciones son frases que nos han dicho y que nos condicionaron a pensar de una forma negativa acerca de nosotros mismos. La autoimagen negativa (Proverbios 23:7) se refiere a lo que pensamos acerca de nosotros mismos y esto es lo que luego nos decimos, la forma en que nos tratamos, nuestras comparaciones con otros, etc.
Hay señales que muestran baja estima, lo podemos ver en quienes poseen ciertas características o actitudes particulares, como llamar la atención, orgullo, aislamiento, fobias, miedos, temor a equivocarse, temor a las burlas, temor al ridículo. Sabemos que el origen de estas actitudes es el temor al abandono y la falta de demostración de afecto por parte de sus padres.
La buena noticia es que podemos ser sanos de la baja autoestima, conociendo y comenzando a confesar cómo nos ve Dios: ungidos, llenos del Espíritu Santo, amados, perdonados y justificados por la sangre de Cristo. Debemos recibir en nuestro espíritu lo que dice Dios de nosotros, creerlo y declararlo con nuestras palabras.
Nuestra imagen se forma a partir de cómo nos vieron otros. ¡El desafío es vernos como nos ve Dios!
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Permíteme acompañarte a orar tu primera Oración de Fe:
Señor Jesús, yo te acepto como mi único y suficiente Salvador de mi vida y de mi alma. Señor Jesús, perdóname todo lo que te he ofendido de pensamiento, palabra y obra; lávame y límpiame con tu preciosa sangre; escribe mi nombre en el libro de la vida. Sellame con tu Espíritu Santo Gracias Señor; Amén.